La beta-alanina es un aminoácido no esencial que se ha ganado un lugar privilegiado dentro del arsenal de suplementos para mejorar el rendimiento anaeróbico. Su popularidad creció gracias a la sólida evidencia científica que demuestra su capacidad para aumentar la resistencia a la fatiga y potenciar la intensidad del entrenamiento.
Durante los ejercicios de alta intensidad —como sprints, HIIT, crossfit o series de musculación con cargas pesadas—, el cuerpo recurre al metabolismo anaeróbico, generando una acumulación de iones de hidrógeno (H⁺) y lactato en el músculo. Esta acidez reduce el pH intramuscular y produce la sensación de “ardor” o fatiga que limita la continuidad del esfuerzo. Aquí entra en escena la beta-alanina, precursora directa de la carnosina, un dipéptido que actúa como buffer, es decir, como amortiguador del ácido.
Al incrementar las concentraciones de carnosina en el músculo, la beta-alanina ayuda a neutralizar el exceso de H⁺ y a mantener el pH estable durante más tiempo. El resultado es una mayor tolerancia al esfuerzo, retraso de la fatiga y posibilidad de sostener entrenamientos intensos por períodos más largos.
Diversos metaanálisis han confirmado mejoras promedio del 2 al 3 % en el rendimiento en actividades que duran entre 30 segundos y 10 minutos, como los 400-1500 metros en atletismo, pruebas de ciclismo contrarreloj o natación de media distancia. Si bien los porcentajes pueden parecer modestos, en el alto rendimiento esos márgenes suelen marcar la diferencia entre ganar o quedarse atrás.
El aumento de carnosina requiere tiempo, ya que se acumula progresivamente en el músculo. Por eso, los protocolos de suplementación recomiendan ingerir 3,2 a 6,4 gramos diarios durante al menos cuatro semanas, divididos en dosis más pequeñas de 0,8 a 1,6 g cada tres o cuatro horas. Este esquema ayuda a evitar un efecto secundario característico conocido como parestesia (sensación de picazón o cosquilleo), que es inocua y desaparece en minutos.

Estudios a largo plazo demuestran que la beta-alanina es completamente segura, sin efectos negativos en órganos ni en marcadores sanguíneos. Su efecto es acumulativo: al igual que la creatina, requiere constancia para mantener los niveles de carnosina elevados y aprovechar plenamente sus beneficios.
Una ventaja adicional es su compatibilidad con otros suplementos ergogénicos. De hecho, se ha observado un efecto sinérgico cuando se combina con creatina, especialmente en deportes que alternan esfuerzos explosivos con breves pausas. Juntas, ambas potencian la producción y regeneración de energía rápida, además de mejorar la capacidad buffer del músculo.
En conclusión, la beta-alanina representa una herramienta simple, segura y efectiva para quienes buscan superar el umbral del cansancio en actividades de alta intensidad. Su mecanismo fisiológico está claramente comprendido, y su respaldo científico la ubica entre los suplementos más consistentes para mejorar el rendimiento anaeróbico.